Competencias Genéricas

El Bachillerato General por Competencias, gira en torno a 5 ejes curriculares, que se utilizan como agrupadores de competencias genéricas, tal como lo plantea el MCC:

  • Comunicación,
  • Pensamiento matemático,
  • Comprensión del ser humano y ciudadanía,
  • Comprensión de la naturaleza, 
  • Formación para el bienestar.

Como consecuencia, se conserva la identificación de las competencias genéricas con los ejes curriculares y la descripción de los rasgos del perfil, y con ello se atienden los criterios de contenido y forma contemplados en el MCC.

Para el diseño del currículo del Bachillerato General por Competencias, operan dos categorías:

Competencias Genéricas. Son los atributos que debe tener un estudiante universitario al finalizar su plan de estudios. En ellas se pueden recoger aspectos genéricos de conocimientos, habilidades, actitudes y valores, es decir, las capacidades desarrolladas que debe tener cualquier egresado. Se trabajan transversalmente en los espacios curriculares de las unidades de aprendizaje.

Competencias Específicas. Expresan conocimientos, habilidades, actitudes y valores que se consideran los mínimos necesarios de cada campo disciplinar, para que los estudiantes se desarrollen de manera eficaz en diferentes contextos y situaciones a lo largo de la vida (SEP, 2008).

A continuación, se representa cómo las competencias genéricas tienen un carácter transversal en relación con las competencias específicas, toda vez que en éstas se evidencian logros de aprendizaje traducidos en productos con cierto nivel de dificultad, que va aumentando paulatinamente su grado de complejidad y aplicación, con respecto a la integración de otras competencias específicas, hasta configurar capacidades cada vez más complejas y especializadas, según su ámbito de aplicación.

Comunicación. Esta competencia integra las habilidades necesarias para que los individuos expresen con claridad y precisión sus pensamientos y emociones, en forma oral y escrita, en lengua materna y al menos en una lengua extranjera; generen intercambio de ideas y fomenten la discusión; disfruten la lectura como hábito enriquecedor y formativo; gestionen la información a través de los medios tradicionales y las nuevas tecnologías; y gocen de la literatura como fuente cultural.

Los conocimientos, habilidades, actitudes y valores a desarrollarse en esta competencia, deben propiciar la discusión mediante la elaboración de argumentos teóricos y pertinentes, que posibiliten la autogestión de la información y favorezcan el conocimiento del entorno, y el respeto a las diferencias culturales.

La comunicación fortalece el ejercicio de la tolerancia hacia las diversas manifestaciones culturales, a través de la interpretación y evaluación del contexto desde diferentes perspectivas, así como la aplicación de los conocimientos en los ámbitos de desarrollo del individuo.

Pensamiento matemático. El pensamiento es una actividad mental mediante la cual los individuos comparan, clasifican, ordenan, estiman, extrapolan, interpolan, forman hipótesis, identifican evidencias, formulan conclusiones, estructuran argumentos de manera inductiva o deductiva, elaboran juicios, establecen analogías, y realizan acciones típicamente clasificadas dentro de la categoría de pensamiento.

Cuando estos conocimientos y habilidades se relacionan con cuestiones numéricas, concretas, abstractas o espaciales, con análisis cuantitativo de información o con situaciones aleatorias, se define el pensamiento matemático. Su desarrollo parte de una visión que fomenta en los alumnos un interés hacia el conocimiento objetivo, y lo reconoce como un ente vivo que se renueva y crece.

Esta competencia destaca el logro de habilidades de razonamiento. Parte de la concepción de que la matemática es un todo; permite que sus distintas ramas se estudien simultáneamente y se apoyen unas en otras. Se busca que los estudiantes muestren interés por la matemática, disfruten su aprendizaje, lo utilicen en su vida diaria, y sean capaces de vincularla a otras áreas de conocimiento.

Comprensión de la naturaleza. Esta competencia pretende desarrollar el pensamiento científico en los alumnos, a través de la observación, la experimentación, el análisis y la argumentación, así como la aplicación en situaciones reales, de los principios, modelos y teorías básicas de las ciencias de la naturaleza.

La comprensión de la naturaleza pretende una formación integral del individuo, desde su relación con la naturaleza y la sociedad, los avances de la ciencia y la tecnología, y las repercusiones que éstos tienen en el medio ambiente. Se considera la utilización de diferentes recursos que propician el uso de las tecnologías de la información y la comunicación, como uno de los medios para acceder al conocimiento. Se hace hincapié en las actitudes que generan la creatividad y el pensamiento crítico; la solución de problemas; la toma de decisiones; el manejo y la sistematización de la información, que contribuyen a alcanzar una mayor calidad de vida y un desarrollo sustentable, con base en un marco ético y de valores.

En este sentido, toman relevancia las competencias transversales en la formación integral del estudiante. Por el carácter experimental de las ciencias que integran los contenidos y las competencias, el método científico será la guía de la experimentación. Un punto central es el de conservar el carácter empírico, metodológico, abstracto y social de la ciencia. Estos aspectos serán el punto de partida para que los estudiantes construyan las ideas científicas a través de observaciones, experimentos, análisis y discusiones. Los experimentos deben ser ligados a dos aspectos fundamentales: conexión rigurosa con la realidad y con los métodos de indagación.

Comprensión del ser humano y ciudadanía. Esta competencia genérica apoya el desarrollo de habilidades superiores del pensamiento que le permiten al estudiante: a) asumir la complejidad de su naturaleza como un ser humano capaz de construir su entorno, su vida y su mundo; b) valorar sus capacidades superiores de crear-transformar-actuar, mediante la convivencia y el trabajo colaborativo y, aprovechar la diversidad del grupo como una fuerza que determina su mundo; y c) explicar el presente en función del pasado, a fin de que las consecuencias de sus decisiones en el presente determinen su futuro.

Las  habilidades adquiridas completan su carácter formativo, enmarcadas en los principios orientadores relacionados con los valores de convivencia en democracia, paz, libertad, respeto a la vida, participación social proactiva, respeto a los derechos humanos, igualdad y tolerancia.

La organización de los saberes conceptuales y procedimentales que sustentan estas competencias, deriva de disciplinas como filosofía, sociología, economía, historia, antropología, geografía, ecología, ciencia ambiental, artes, metodología de la investigación, psicología, ética, antropología filosófica, entre otras. Estos saberes se consolidan con la aplicación de estrategias constructivistas, como el aprendizaje colaborativo o el basado en la resolución de problemas, el método de caso, el aprendizaje orientado a proyectos y las formas de evaluación participativa.

Formación para el bienestar. Esta competencia tiene como propósitos la promoción, el fortalecimiento de estilos de vida sanos, y la consolidación de la identidad y pertenencia a grupos sociales. Ello se logra fomentando valores, hábitos, actitudes, respeto a la naturaleza y toma de decisiones en pro de una vida con calidad.

En la formación integral es importante el desarrollo de principios y actitudes, relacionados con valores como el respeto, la tolerancia, la paz, la igualdad, la criticidad, la libertad y la globalocalización.

La comprensión y expresión de las ideas, conduce al perfeccionamiento de los procesos analíticos, creativos, memorísticos, de reflexión y atención.

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